domingo, 6 de febrero de 2011

Crítica La abadía de Northanger

Catherine Morland es una muchacha corriente que a los diecisiete años, gracias a su devoción constante hacia las novelas góticas, tiende a ver la vida como una ficción en la que ella es la protagonista. La invitación de unos amigos a Bath marcará el comienzo de su propia aventura, y a la vez, el principio de un largo proceso de evolución personal.
Está claro que es una novela sobre novelas. En ella habla de cómo una joven muchacha tiene fantasías descabelladas y como ella aprende de sus errores aunque quizás demasiado tarde, madurando y dejando atrás la imaginación infantil generada por las novelas góticas, la inocencia y la buena fe en todo y todos.
En ella también habla y expresa los pros y los contras de un matrimonio por dinero y amor. También habla de que una persona no es lo que aparenta ser, en ello está demostrado la relación de amistad entre Catherine e Isabella, Catherine tratando a Isabella como su mejor amiga mientras ella lo único que hace es utilizarla para llegar mejor a su hermano y la supuesta fortuna que posee su familia.
Es una parodia de las novelas góticas de esos tiempos, la historia está escrita al revés, la heroína es una muchacha inmadura, inocente y humilde poniéndola a merced de ese mundo caprichoso y clasista, enamorándose de un hombre que él al principio ni la ve como mujer y como sin saberlo ella accede a situaciones o compromisos que ni siquiera sabe que le han propuesto.
También se puede observar como Jane Austen pone una parte de su infancia en el personaje de Catherine, siempre rodeada de chicos como Catherine y criada entre los juegos masculinos en lugar de jugar con muñecas como es propia de las niñas.

Es la novela mas floja y cómica que escribió Jane Austen e incluso expertos sobre esta autora aseguran que esta novela pudo ser una de sus obras escritas para entretener y complacer a sus amigos y familiares.


Fue la primera novela que Jane Austen presentó para publicar pero no se la aceptaron, publicándola en 1818 después de Persuasión. La primera novela que escribió resulto ser la última que se publicó.

A pesar de ser la novela más floja de Jane Austen hay que reconocer que tiene unos personajes memorables, como la inocente Catherine y uno de mis hombres Austen favoritos, el Sr. Tinley.

Crítica Emma

En esta obra maestra, Emma Woodhouse, se queda sola después del casamiento de su institutriz y única amiga. Sola y aburrida, se hace cargo de una joven hermosa con un pasado algo confuso y turbulento. Emma, ambicionada por dar una vida tan perfecta como la que ella tiene, hace de casamentera de Harriet y busca un partido lo bastante acaudalado y con una posición social lo suficientemente buena para su amiga, creando así  enredos y malentendidos entre los que la rodean, poniéndose a prueba la confianza en ella misma y disipando la ceguera, abriéndole así al amor.
Fue la primera y única heroína que gozaba de riqueza entre todas las creadas por Jane Austen.
Entre todas sus protagonistas, Emma es la única que no siente deseos románticos hacia ningún hombre, como por ejemplo Elizabeth Bennett en Orgullo y Prejuicio o Marianne Dashwood de Sentido y Sensibilidad, sintiendo una atracción por los hombres equivocados antes de posar la vista en los hombres adecuados.
Sin embargo, Emma no siente ninguna inclinación, demostrando que la declaración del Sr. Elton le repugnó y que el encaprichamiento por Frank Churchill no fue más que un deseo imaginario para darle un poco de drama a su vida, que a pesar de estar rodeada de gente que la adora y estar rodeada de riquezas, es aburrida.
Justo por eso, sin estar al principio de la novela  rodeada de personas de su edad, dedica su tiempo a juntar personas y crear casamientos adecuados a aquellas personas que la rodean, como la Señorita Taylor y después a Harriet Smith, que siendo Emma incapaz de ver la relación amorosa de Harriet con Robert Martin, rompe dicha relación buscando un mejor matrimonio (por supuesto un matrimonio financiero) a Harriet.
Emma es incapaz de ver romanticismo en un matrimonio si este no es un matrimonio con riqueza, puesto que ella no tiene por qué casarse ya que ella pose fortuna, como muy bien le dice en la novela a Harriet. Emma no se da cuenta realmente de que está enamorada del Sr. Knightley hasta que Harriet le confiesa sus sentimientos hacia él.
En esta novela también se demuestra que una mujer rica y sola puede llegar a ser muy caprichosa. Esto se demuestra por el desprecio y envidia que le tiene a la Sra. Jane Fairfax cuando esta llega y acapara todas las miradas, dejándola a ella en segundo plano.
Es una versión diferente del personaje de Celestina.
En esta obra se demuestra que la vanidad y el desprecio no solo lo posee la clase alta. El mejor ejemplo de ello es cuando el Sr. Elton se niega a bailar con Harriet por ser de posición social más baja que él mientras que el Sr. Knightley, de posición social más alta que el Sr. Elton, la saca a bailar.
Una vez más, Jane Austen recrea con una extraordinaria descripción la vida familiar campestre de la Inglaterra del s. XIX, señalando con gracia y burla la vida de familias de diferente posición social, el amor prohibido entre dos jóvenes o personas aburridas que buscan cualquier distracción para llenar sus vidas vacías y repetitivas.

Crítica Mansfield Park

Fanny Price es una niña todavía cuando sus tíos la acogen en su mansión de Mansfield Park, rescatándola de una vida de estrecheces y de necesidades. Allí, ante su mirada amedrentada, desfilará un mundo de ocio y de refinamiento en el que las inocentes diversiones alimentarán maquinaciones y estrategias de seducción. Ese mundo oculta una verdad peligrosa y sólo Fanny, desde su sumiso silencio, será capaz de atisbar sus consecuencias y amenazas.
En esta novela vamos a encontrar a una niña de clase media-baja, sin mucha cultura y aprendizaje, que se muda con sus tíos que son aristócratas y ricos. A partir de ahí seguiremos a la joven Fanny durante toda su juventud y madurez en Mansfield Park.
Es, con diferencia, la historia más profunda, psicológica y angustiosa de Jane Austen. Desde su primera página te imaginas como va acabar la historia y según va avanzando la historia quieres que la bondad de Fanny sea recompensada y que tenga un final feliz. Una vez leído el libro, ese final que tan ansiosamente esperas que termine bien y le haga justicia a Fanny, una se queda pensando de que a Jane Austen  el final, no le importaba tanto, si no el desarrollo de la trama en sí, la visión de una joven humilde compartiendo su día a día con personas que están por encima de ella en la escala social, y que en todo ese ambiente, es Fanny la única persona cuerda y recta.
En ella, Jane Austen quiere mostrar ante todo los sentimientos de nuestra heroína.  Fanny tiene que convivir y enfrentarse a una familia de lo más disparatada: Su tía Lady Bertram una mujer despreocupada y lánguida, Lord Bertram, un hombre duro y serio, la Sra. Norris, una mujer odiosa, con una curiosa semejanza a la madrastra de Cenicienta, y sus cuatro primos, el primo mayor Tom, un tarambana, sus dos primas María y Julia y el dulce y sensible Edmund. Más tarde, aparecen dos personajes que consiguen poner patas arriba esta familia tan peculiar.
En esta novela también se habla sobre la controversia de la esclavitud en esa época, de cómo la familia de Mansfield Park vive gracias a los beneficios se que saca en las plantaciones con la esclavitud de negros en las Indias Occidentales.
En esta novela también nos habla de que las obras de teatro pueden llegar a ser una cosa mortal, abriendo así la incitación al pecado, adulterio e infidelidad.
Una vez más, muestra la vida cotidiana de las familias de su tiempo, sin faltarle su toque de humor, romance e ironía. Muchos críticos tachan esta novela como la más seria y antiromantica de Jane Austen, y puede que tengan razón, pero también se puede apreciar que en ella deja bien claro en contra de lo que está como la esclavitud y lo que ve correcto, como que una persona ha de seguir su opinión y su criterio, digan lo que digan el resto de la gente.

Capítulo I: Infancia de Jane Austen

A lo largo de esta biografía, la autora expresa y desarrolla la historia con un punto de vista muy desarrollado, con anotaciones de cada carta, diario y biografía que ha consultado, tanto de bibliotecas, museos y herencias de los familiares de la familia Austen.
Por desgracia, la hermana de Jane, Cassandra, quemó todo lo que perteneció a Jane, desde carta hasta posibles diarios, lo que hace que hoy en día no sepamos tanto sobre esta autora como nos gustaría.
La madre de Jane Austen, Cassandra Leigh (apellido de soltera) provenía de una familia con título nobiliario y la suficiente importancia en el país para que la gente conociese a la familia lo suficiente para tener influencias. George Austen, el padre de Jane y Cassandra se casaron y tuvieron 8 hijos: James, George, Edward, Henry, Cassandra, Francis, Jane y Charles.
Por desgracia, George salió retrasado, o como lo llamaban por entontes, subnormal, dejando a este niño, del que se sospecha un poquito retrasado y sordo, mudo o ambas cosas, a cargo en una institución.
El 16 de Diciembre de 1775 nació Jane, en la rectoría de Steventon en el condado de Hampshire. En esa época era muy común que los padres se desprendieran de sus hijos a los tres meses de su nacimiento para acogerlos una vez que ya supieran andar, hablar y comer por si solos. Y así lo hizo el matrimonio Austen. De esta separación, que hacía que los bebes no creasen el vinculo propio de un hijo con su madre, hacia que los hijos tuvieran respeto a sus padres sin ningún cariño, por lo cual se puede sospechar e incluso afirmar, porque Cassandra y Jane estuvieron tan unidas toda su vida, junto con uno de sus hermanos, Francis, al que Jane quería y apreciaba muchísimo. De vez en cuando, la familia Austen visitaba a su hermano George. Se puede llegar a afirmar que George era sordo o mudo por una carta escrita de Jane a un familiar en el que hablaba sobre su hermano y los progresos que hizo ella misma en "el lenguaje de la manos".
A pesar de que los Austen procedían de una familia trabajadora por parte del padre y acaudalada por parte de la madre, con tantos hijos les era imposible mantener tanto, por lo que el Sr. Austen decidió convertir su casa en una escuela para niños de unos 10 años en adelante, compaginando este trabajo con la su otro empleo como rector de la iglesia de St. Nicholas.
Jane tenía una antepasada, su bisabuela que se llama Elizabeth Weller (apellido de soltera) que fue una mujer luchadora como la que mas...su marido la dejó en la ruina cuando este murió y ella con cuatro hijos, tuvo que buscar un trabajo para mantener a sus hijos, imaginaos, una mujer toda la vida sin trabajar, buscar trabajo en algo que pueda desempeñar....vio que sus hijos no tenían nada, ni fortuna ni estudios, así que encontró un trabajo siendo la ama de llaves. La mujer no cobraba pero a cambio de este trabajo consiguió que sus cuatro hijos tuvieran estudios gratis, consiguiendo que sus dos varones (uno de ellos el padre de Jane, George) fueran a la universidad. Les daba de comer con el poco dinero que le quedaba de vender joyas, enseres y ropa. Sacrificó gran parte de su vida a darles a sus hijos una educación, puede que ahora, en estos tiempos suene como algo "normal", pero en esa época, en 1730 aproximadamente, era algo prácticamente imposible.
Claro, este hecho seguro que no pasó inadvertida a Jane y sospecho, tal y como describen las biografías a la bisabuela de Jane, que Jane escribió y desarrollo el personaje de Elizabeth Bennet en función y en honor a su bisabuela. Solo es leer la novela y ver como Jane deja claro que por mucho que Elizabeth quiera, es incapaz de desempeñar un trabajo por ser mujer, con la única solución de casarse, pero claro está, ella no se casará si no hay amor.
Mientras que James, el hijo mayor de la familia Austen estudiaba y se licenciaba en Oxford, Edward, el tercer hermano, fue adoptado por el matrimonio Knight, parientes cercanos a los Austen, acaudalados y sin ningún hijo. La adopción gustó más a su madre que a su padre, pero había que entender que era por el bien de Edward, con los recursos de los que disponía la familia y el gran número de hijos, no podían dejar pasar una oportunidad así para uno de ellos. Mientras todo esto sucedía, Jane, con siete añitos, fue internada junto con su hermana, en un internado que la hermana del marido de una de las hermanas de la Sra. Austen tenía.
Por entonces los internados era una tortura, sobre todo para las niñas. Pasaban mucha hambre y frio en invierno, sin siquiera tener una cama propia, teniendo que compartirla con otra niña. Tal y como Jane expresa los internados en sus novelas se puede llegar a entender que tanto ella como su hermana no lo pasaron tan mal como cabía esperar, dando a entender (el claro ejemplo está en la novela “Emma”) que aunque no aporten gran cosa a la educación de una niña, y si el internado está en el campo, se tiene el privilegio de comer abundante comida y corretear por el campo libremente.
Jane también expresa que la separación de una niña con poca de edad de su familia es algo desgarrador, como muy bien dijo a los 32 años “Duele en el alma ver cómo rechazan a una criatura de ocho años”. Con esto deja claro que lo pasó muy mal cuando la internaron por primera vez. En ello queda claro, que la segunda ver que la internaron, con 9 años, lo hizo porque iban a internar a su hermana, dando ya muestras del cariño y afecto que esta sentía por su hermana y en parte, madre.
Gracias a una carta secreta y urgente de una niña del primer internado en el que estuvo Jane, esta se salvó de una muerte cercana. Su madre la sacó y cuidó a tiempo, aunque por desgracia, la madre de la niña que avisó se contagio y murió. Esto era muy común en los internados, llegando a morir la niña antes de que sus padres se enterasen de que su hija está enferma. El claro ejemplo está escrito por Charlotte Brönte, en su novela Jane Eyre.

sábado, 5 de febrero de 2011

Crítica Sentido y Sensibilidad

Al morir Henry Dashwood, su herencia pasa por ley al hijo que tuvo de su primer matrimonio, John, y su avariciosa mujer, Fanny. Estas circunstancias dejan a su mujer actual y a sus tres hijas, Elinor, Marianne y Margaret, sin hogar y con pocos recursos económicos. Pero antes de que tengan que abondonar el lugar donde viven, aparecen en sus vidas Edward, el tímido y amable hermano de Fanny, del que se enamora Elinor. Pero la pareja no tendrá la oportunidad de expresar sus sentimientos, ya que Fanny, -que desprecia a Elinor y no ve con buenos ojos su afición a la poesía-, inventa una excusa para mandar a su hermano a Londres. Mientras, Marianne inicia una apasionada relación con el atractivo Willoughby; una historia muy pública y llevada con tan poca prudencia que despierta la desaprobación de su hermana.
Como todos los libros de esta autora, son clásicos y en cada historia se desarrolla un tema diferente siempre en torno a la ambientación familiar campestre y al amor.

En esta obra cabe destacar dos personalidades completamente diferentes, dos hermanas que aunque son completamente diferentes, les une un gran amor y una gran amistad.

Elinor, la hermana sensata y Marianne la hermana emocional son las protagonistas de esta novela.

Elinor, enamorada de un hombre que ve cómo se va alejando de ella y se rige por el sentido común, pensando en los pros y los contras de dicha relación y como perjudicará en el resto de la familia. Lo más doloroso que se puede observar sobre este personaje es como la prometida secreta de Edward Ferrars le restriega a cada momento su condición, haciendo daño a Eleanor, sin que esta se atreva a compartirlo con nadie. Marianne, inquieta y soñadora se enamora del hombre que menos le conviene, exponiendo sus sentimientos y su corazón abiertamente. Se puede observar, que aunque Willoughby es un rufián y un mujeriego, quiere a Marianne, aunque no en la misma medida que ella lo quiere a él, igualmente es otro Sr. Wickham, aunque este es más perverso y mentiroso que Willoughby.
Se nota como Jane Austen entrelaza, quizás de una forma demasiado rápida a Marianne con el Coronel Brandon, aun así, esta unión no desagrada.
Más que las historias de amor de las dos hermanas, lo que más refleja esta obra es el amor entre las dos hermanas, sus personalidades tan diferentes y su convivencia. Se puede llegar a observar el amor que Jane sintió por su hermana Cassandra.
Expresa de manera conmovedora una escena de la novela, cuando Marianne está postrada en la cama entre la vida y la muerte y Eleanor le pide que no la deje sola, es conmovedor. Los giros inesperados, las confesiones de secretos, escándalos y vidas pasadas, todo ello con el romanticismo, la vida de mujeres a las que les han quitado su fortuna y son incapaces de poder recuperarla de ningún modo y la vida familiar campestre hace que esta novela sea el reflejo mismo del amor familiar que tanto le gusta escribir a Jane Austen.

viernes, 4 de febrero de 2011

Amor y amistad y otros relatos

He aquí una elocuente muestra de lo que Chesterton calificó como " una especie de elegancia del abosurdo" al caracterizar los escritos juveniles de Jane Austen, de los que reunimos en ete volumen - bajo el título de Amor y Amistad - una completa selección por primera vez en español. En ellos encontramos todo lo que con el tiempo constituirá el universo adulto de la autora: ironía, ingenio, construcción, sátira de lo romántico y despiadados comentarios sociales. Pero también un extraño talento para lo disparatado y sin sentido, y una predilección por un tipo inusitado de heroína - capaz de emborracharse, robar, asesinar, disponer de un ejército privado o ser encerrada en una mazmorra - que nunca más volveremos a encontrar.



Los relatos que vienen en este libro son los siguientes:

- Jack y Alice
- Edgar y Emma
- Henry y Eliza
- La bella Cassandra
- Las tres hermanas
- Una bella descripción
- Amor y amistad
- El castillo de Lesley
- La historia de Inglaterra
- Una colección de cartas
- Evelyn
- Catharine, o el Cenador
- Fragmentos:
     * La mujer filósofo
       * Primer acto de una comedia
          * Carta de una joven dama
            * Un viaje a través de Gales
              * Un cuento

Amor y amistad

"El noble joven nos informó de que su nombre era Lindsay, aunque por razones particulares lo llamaré aquí Talbot".
He aquí una elocuente muestra de lo que Chesterton calificó como " una especie de elegancia del abosurdo" al caracterizar los escritos juveniles de Jane Austen.


Este relato fue escrito por una joven Jane Austen y enviada a su querida prima Eliza Hancock (apellido de soltera) de Feullide (apellido de casada, de su primer matrimonio).